Más problemas con la riada de febrero

Nuevos tubos canalizadores del agua

Pese a que parecía que todos los problemas ya estaban controlados, siguen apareciendo efectos de la riada de febrero

Pedro L. Merino.-

Unos días antes de comenzar la Semana Santa, cuando más tráfico puede haber en las calles del municipio, se provocaba un socavón en la Calle de la Yedra fruto de la riada que padeció el municipio el 12 de febrero.

Así apareció el socavón antes de Semana Santa

Así apareció el socavón antes de Semana Santa

Si nos acercábamos a ver el agujero originado en medio de la calle podíamos ver todavía corriendo agua, pues es la zona por donde siempre ha discurrido el arroyo que pasa junto a la fuente de la teja y que nace por encima de la Cascada de la Yedra.

Interior del agujero abierto en la Calle de la Yedra

Interior del agujero abierto en la Calle de la Yedra

La fuerte corriente de agua se fue llevando toda la tierra que sustentaba a su vez el asfalto, el peso del tráfico hizo que acabara por ceder el terreno, obligando a intervenir a la Policía Local para acordonar esa zona que finalmente fue vallada para evitar que algún coche se acercara más y hubiese nuevos derrumbes.

Comienzo de obras

Al finalizar la época vacacional de esos días comenzaron las obras para solucionar el problema, canalizando el agua con nuevos tubos para evitar en el futuro que se repitan problemas como el actual, y así dirigir el agua al alcantarillado para que fluya hasta el Río Gudillos atravesando la carretera nacional y siguiendo la ruta de la Calle Escolar, lugares por donde sigue su curso de manera subterránea.

Obras para restituir la canalización del agua del río

Obras para restituir la canalización del agua del río

Muchos daños todavía por la riada

Si nos damos un paseo por las zonas donde ha discurrido el agua de las riadas todavía están muy visibles los daños que provocaron, sobre todo en las cuencas de los ríos y arroyos, donde la fuerza del agua se ha llevado la primera zona de tierra de las orillas, dejando visibles las piedras, provocando un cambio físico en todas ellas, con la posterior desertización que sufrirán, un daño que puede no ser reversible en el tiempo.